Al mismo tiempo, Esparza defendió, una vez más, la necesidad de ver la empresa familiar como un proyecto a largo plazo en el que “la incorporación de las siguientes generaciones no es una carrera de velocidad sino de fondo”, comentó. Su hija, Blanca, es una muestra al respecto. De formación bióloga, reconoce que todavía sabe "poco" de coches. Sin embargo, en 2021 decidió dejar la multinacional Lilly en la que trabajaba en Madrid y regresar con su familia a Pamplona para iniciar la sucesión de su padre al frente de Unsain. “Soy una persona multidisciplinar con capacidad de aprender y en todo esto hay una parte sentimental, así que el relevo me encaja”, afirmó.
Un argumento compartido con su padre para quien “o se es empresario o se es rentista”. En ese sentido, compartió con los asistentes su manera de entender la empresa familiar como una obligación y un disfrute a la vez. También consideró que la transmisión del legado "no sólo en propiedad, sino también en valores, es crítico para la supervivencia". Y completó su reflexión de este modo: "Integrar las diferentes voluntades e intereses en el proyecto común que representa la compañía siempre va a ser un trabajo difícil y exigente. Empresa y familia deben ser siempre compatibles"
LA RECETA DEL ÉXITO DE UNA EMPRESA FAMILIAR
Por otro lado, uno de los mayores orgullos de Unsain Grupo es la implicación que han conseguido de sus colaboradores y de su equipo directivo. "La empresa familiar también destaca por su cercanía con las personas. No son una celdilla más del Excel de una multinacional”, aseguró rotundo Francisco Esparza. Y, junto a su hija, ambos pusieron el foco en la dificultad que supone para las familias empresarias atraer talento, pero destacaron sobremanera la imperiosa necesidad de fidelizarlo dando opciones de carrera profesional. “Somos empresas con alma y proyecto a largo plazo”, apostilló el empresario familiar navarro.
Finalmente, para concluir el coloquio, Francisco Esparza enumeró "los ingredientes" que, bajo su punto de vista, son fundamentales para lograr una empresa familiar exitosa. Estos son: la generosidad y la capacidad para afrontar problemas, la ética y la moral como faro en la toma de decisiones, la humildad de quien aprende una cosa cada día, la autocrítica como mejora continua y la consciencia de que hay que ser rentable para “alimentar” al colaborador y al accionista.